El infierno de Marta

Autora: Miriam Tudela Romero
Curso: 2º ESO PMAR
IES Bûry al-Hamma, Baños de la Encina (Jaén)

El infierno de Marta es un libro de gran valor, que ayuda, sin lugar a dudas, a saber abrir los ojos a tiempo y nos muestra hasta dónde puede llegar el maltrato.

Leer esta novela me hizo sentir los pelos de punta en más de una ocasión, ya no solo por el terror que causa la historia en sí, sino también por la impotencia que, en ocasiones, era capaz de sentir al ponerme en el lugar de su protagonista, Marta. Conocer hasta dónde puede llegar la violencia de género, tanto física, como psicológica  me llevó a replantearme cómo ha de ser una relación entre dos personas que supuestamente se quieren.

Es, sin duda, uno de mis libros preferidos. Desde que lo leyera hace meses, no he encontrado aún ningún otro libro que me haya hecho sentir algo parecido a lo que vivía cada vez que lo cogía entre mis manos y me ponía a leerlo.

Lo leí gracias a mi profesora de Lengua, quien me lo recomendó. Tardé tres días en leérmelo, no podía dejar de leer, era como si me atrapara. Me impresionó desde el primer momento, y no dejó de hacerlo hasta el final.

Recomiendo esta novela a todo el público en general, en especial a los jóvenes, no importa la edad ni el sexo, es realmente interesante.

 

La chica de la ventana

Autora: María Gracia Fajardo Flores
Curso: 1º ESO
IES Bûry al-Hamma, Baños de la Encina (Jaén)

Esta novela, escrita por Allison De Vil, narra la historia de dos chicas, Camila Cabello y Lauren Jauregui.

Lauren no gozaba de buena salud desde pequeña, lo que ayudó a que a sus doce años, cayera en una profunda depresión. Sus padres, preocupados, la llevaron a la consulta de un psicólogo. No fue raro cuando este le diagnosticó algo nuevo: Síndrome de Asperger.

Por su parte, Camila se vio obligada, tras la muerte de su abuela, a decir adiós a su vida en México y decir hola a una nueva vida en Miami. Los primeros días en el nuevo instituto fueron difíciles, sobre todo para ella, que no era una chica muy dada a conectar fácilmente con la gente. Así pasaron sus primeros meses, sintiéndose una chica solitaria y deprimida.

Por suerte, al poco tiempo conoció a Dinah y Normani, dos chicas del instituto que se convirtieron en sus nuevas amigas. Camila volvía a ser feliz, aunque no duraría mucho tiempo. Acosada por Austin, un compañero del centro donde estudiaba, se vio obligada a confesar su más íntimo secreto, un secreto que sólo conocían sus amigos y familiares. Camila era lesbiana.

De nuevo, llegaron los problemas, su depresión. Intentando cada día sobrellevar todo lo que le estaba pasando, eso sí, con la ayuda de Dinah y Normani.

Un día Camila estaba llorando, odiándose a sí misma por no ser como los demás. Lloraba, como siempre, junto a su ventana sin saber que ese día alguien la observaban. Su vecina, Lauren, la miraba curiosa desde su ventana. Camila reparó en ella; una mezcla de curiosidad y pudor la llevó a desviar la mirada a su brazo, se fijó en la fístula que tenía.

Buscó en su escritorio, una libreta y un rotulador, y así, comenzó a comunicarse con Lauren, sin hablar. Se sentía cómoda, sin necesidad de contacto físico, sólo eran palabras en una hoja. Así comenzó su historia.

La chica de la ventana es un magnífico libro. Desde el primer momento sus personajes te atrapan, te intrigan. Pero además, me gusta mucho la naturalidad con la que trata ciertos temas aún considerados tabú en nuestra sociedad, la sexualidad, la salud psíquica y el acoso escolar. Este libro te hace ver que estos problemas existen, están alrededor nuestro, en las vidas de las personas que nos rodean y que no deben ser ignorados porque causan mucho dolor.

Admiro cómo su autora, Allison De Vil escribe esta historia, haciendo que fluya de una forma diferente a como lo he sentido tantas otras veces al leer historias de amor entre jóvenes; es singular, como ninguna otra. Te hace sentir la ternura, la honestidad, la sinceridad y el amor que sus personajes expresan, como si fueras tú uno de ellos.

Esta novela es especial para mí, porque me ayudó a descubrir mi orientación sexual. Soy bisexual, y gracias a La chica de la ventana, lo sé. Por ello y mucho más, La chica de la ventana es y siempre será mi libro preferido.

 

Bajo la misma estrella

Autora: Zaida López Fernández
Curso: 1º ESO
IES Bûry al-Hamma, Baños de la Encina (Jaén)

Os voy a hablar de un libro muy especial para mí, escrito por John Green, y titulado Bajo la misma estrella, que leí hace unos meses. Trata sobre una chica llamada Hazel Grace Lancaster, de dieciséis años de edad que vive en Indonesia y tiene cáncer. Se lo diagnosticaron a los trece años, tenía cáncer de tiroides.

Un día se desmayó porque le faltó la respiración; en el hospital le comunicaron que el cáncer se había extendido a sus pulmones, provocándole daños irreversibles. Tenía que asumir que probablemente volvería a sucederle. Para intentar curarla probaron todo tipo de terapias, quimioterapia, radioterapia y una gran cantidad de medicamentos que nunca funcionaron. Hazel cayó en una profunda depresión, al menos, eso le dijeron sus padres y su doctora.

No salía de casa, dejó de quedar con sus amigos, releía una y otra vez el mismo libro, “Un dolor imperial” de Peter Van Hauter, se pasaba el día viendo una y otra vez los mismos capítulos de un ‘reality’ de modelos… Era normal, al fin y al cabo, se estaba muriendo, su depresión era un efecto colateral más de su enfermedad, el cáncer y ella sabía que moriría.

Phalanxifor, no la curaba, sólo alargaba su vida,  si bien nadie sabía por cuanto tiempo. Un día su médico, la Sra María, le recomendó que asistiera a las reuniones de un grupo de apoyo para personas que sufren cáncer; al principio ella no quería, vivía ahogada en su rutina, pero, ante la insistencia de sus padres, finalmente lo hizo. No quería provocarles más dolor.

Allí conoció a un chico llamado Isaac que tenía cáncer de retina. De pequeño le extirparon un ojo y le pusieron uno de cristal. También conoció a Augustus Waters, un chico que tenía cáncer en los huesos, tenía una pierna ortopédica. Un día mientras hablaban, Augustus sacó un cigarrillo y se lo puso en la boca. Ella naturalmente se enfadó y entonces Augustus le explicó que nunca lo encendía, ponerse el cigarrillo en su boca —era una metáfora—, le dijo.

Con el paso de los días Hazel se enamoró de él como cuando te duermes, primero lentamente y después rápida y profundamente. Pero Hazel sabía que su historia de amor nunca podría ser, a veces ella se decía a sí misma, —soy una granada y algún día explotaré, y quiero que haya el menor número de heridos posible—, así que nunca confesó a Augustus su amor.

Y así pasaban sus días, hasta que una mañana recibió una carta. Era de Augustus, con gran inquietud la abrió y la leyó. Augustus le escribió para decirle lo mucho que la amaba.

Aunque aparentemente parezca triste, lo realmente increíble de este libro es que el efecto que produce es totalmente el contrario, inspira ternura y me hizo ver que detrás de todo el drama que se vive con el cáncer, siempre hay historias que merecen la pena, como la historia de amor entre Hazel y Augustus.

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