Noragami

Autora: Andrea Alabanda Muñoz
Curso: 2º ESO-B
IES Cárbula, Almodóvar del Río (Córdoba)

Una noche como cualquier otra me fui a dormir después de haber acabado de leer el último tomo de Noragami. Como siempre, antes de dormir, cierro los ojos y pienso en lo primero que se me viene a la cabeza, en este caso fue sobre el manga que había terminado de leer. Pensé en lo genial que sería poder vivir en aquel mundo y poder conocer a todos los personajes, a continuación cerré los ojos y dormí profundamente. Al abrirlos por la mañana vi que estaba en otra habitación, todo era raro, no parecía la realidad pero sentía como si lo fuese. Me dispuse a levantarme de la cama y mirarme al espejo que había en la habitación, al ver mi reflejo me sorprendí, ya que no era yo, no me lo podía creer era Hiyori Iki de Noragami, de repente oí una voces que provenían de abajo diciendo —»Hiyori date prisa o llegarás tarde»Era una voz femenina seguramente de su madre. Me vestí con lo que parecía el uniforme escolar y bajé saludando a todos, para no llamar la atención y ya sabiendo cómo era Hiyori no hice nada fuera de lo normal.

Fui a la escuela con sus amigas y dimos las clases. Al terminarlas salimos para ir a casa, cuando caminábamos un chico que me resultaba familiar me llamó la atención, no me lo podía creer era Yato el protagonista de Noragami, lo estaba viendo con mis propios ojos, él es un dios sin fama que intenta llamar la atención para algún día llegar a ser grandioso y tener su propio templo. Al verme, me abrazó y dijo: —»Hiyoriii, te estaba buscando»—  yo me quedé un poco en shock, aunque le contesté. —»¡Oh, hola Yato, mmm, ¿por qué me buscabas?»—  Él respondió: —»Tenemos hambre y me preguntaba si mi grandiosa amiga semi-fantasma nos invitaría a comer algo»—. Al oírlo pronunciar esas palabras en plural, miré detrás de él, vi a un chico de más o menos 16 años, era rubio con los ojos amarillos y un poco más bajo que Hiyori ¡Era Yukine! Este es el shinki de Yato (tesoro o arma de Yato, el cual murió y este le devolvió la vida para usarlo como su arma contra los fantasmas, Yukine se convertía en una daga cuando Yato pronunciaba su nombre). Acepté al instante su invitación y fuimos a la cafetería más cercana. La verdad no sé cómo llegué allí pero me encantó, aunque tuve un poco de miedo ya que Hiyori como bien ha dicho antes Yato era medio-fantasma. Me daba miedo ya que podía ver la otra orilla, los otros fantasmas que había y que no eran humanos y en cualquier momento podían atacarme. Al transcurrir el día y llegar la noche me coloqué el pijama y me fui a dormir.

De repente desperté y vi que estaba en mi habitación y pude notar los rayos de sol entrando por mi ventana, todo era un sueño, me dio un poco de pena el haber despertado, pero alguna vez lo tenía que hacer ya que tengo mi vida en este mundo.

 

Seis horas y unas gotas de sangre

Autora: Elena Cots Ruiz
Curso: 2º ESO-B
IES Cárbula, Almodóvar del Río (Córdoba)

No sé si fue por consejo de la maestra o fue el destino el que quería que ese libro acabara en mis manos. Al elegir ese libro para leer, yo no pensaba que tendría tantos valores y enseñanzas. ¿Qué pensaríais vosotros si veis un libro con un título que dice: Seis horas y unas gotas de sangre? Cuando empecé a leer me di cuenta de que estaba equivocada y que ese era el mejor libro que alguien puede leer.

Te muestra cómo de rápido se pasa del odio al cariño y que las apariencias engañan, ya que hasta la persona más egocéntrica también tiene corazón.

El libro comienza mostrando lo perdida que puedes llegar a estar por un chico. En esta 1ª escena aparecen Gabriel y Lidia. Gabriel es el típico chico popular que vuelve locas a todas las chicas y Lidia es una de ellas, aunque Lidia también consiguió enamorar al chico. Lidia antes de conocer a su amor era una chica rebelde que es obligada a ir a una excursión donde asistirán todos los rebeldes del centro. Para ella ir a esa excursión era un infierno hasta que se enteró que Gabriel también asistiría por propia voluntad. Pero Lidia nunca imaginó que quizás no volvería a ver a Gabriel.

Al llegar a la cabaña Lidia y las demás chicas, junto a dos profesores y un chico, soltaron su equipaje, pero ni a presentarse les dio tiempo porque como dice la expresión “en menos que canta un gallo” el techo se vino abajo tras una gran avalancha de nieve.

El primero en despertar tras el fuerte golpe fue el profesor de matemáticas, Ramón, y fue a reanimar a un chico, cuyo nombre era Julio. Este chico era el típico que solo se hacía el rebelde para encajar y entre los dos corrieron en busca de las chicas y de la profesora de inglés, Elena. Tras encontrar a las 4 chicas y la profesora debajo de maletas y estanterías, las ayudaron a salir y, aunque tenían fuertes golpes, estaban todos bien. Al no tener electricidad se turnaban las linternas ya que nadie sabía cuánto estarían allí.

¿Qué haríais vosotros si estuvieseis en una cabaña con 5 adolescentes rebeldes?, esta pregunta no dejaba de rondar por la cabeza de los dos profesores. Así que Ramón decidió ir a buscar una salida con Julio. Tras ver que estaban bloqueados por la nieve, deciden sentarse en los sofás. El silencio no dura mucho cuando empieza la primera pelea entre Tania, una chica bastante joven pero muy agresiva y Brianda, una chica que todo lo arregla con violencia. A la pelea se suma Lorena, muy agresiva por la envidia que le tiene a Lidia por su relación con Gabriel. El profesor sabe que detrás de ese perfil que muestran las chicas hay algo que las está matando por dentro. En el caso de Tania el profesor entiende su agresividad, ya que ella no llegó a conocer a su padre y su madre no quiere saber nada de ella. Brianda, en cambio tiene una familia más normal. Sus padres tienen trabajos estables y ella es bastante lista para lo joven que es, pero el rechazo de sus compañeros hacia ella la han convertido en la persona que es ahora. Lorena no tiene ningún problema familiar, ella lo único que tiene es envidia y cree que todo lo arreglará con violencia.

Mucha gente cree que personas como estos personajes no conocen el miedo, pero este libro te demuestra que sí, que todo el mundo siente miedo cuando peligra su vida o la de un ser querido.

La obra demuestra cómo personas egocéntricas pueden llegar a arrepentirse de cosas que han hecho mal. Muestra de ello es el arrepentimiento que siente Lorena tras acuchillar a su gran rival Lidia y cómo hace lo imposible para salvar su vida. Además, mientras lees puedes observar cómo Julio y Tania pasan de odiarse “a muerte” a apoyarse el uno al otro e incluso a defenderse mutuamente.

Este libro merece que todo el mundo lea sus 223 páginas para aprender a no etiquetar tan rápido a las personas y a conocer lo que realmente esconden detrás de su coraza. Te hace sentir mucho, te hace sentir miedo o terror ya que es posible que no salgan nunca de la cabaña, te hace emocionarte al ver que por muchas cosas malas que hagas te puedes llegar a arrepentir y te hace no perder la esperanza que es lo que estos 5 chicos y sus 2 profesores nunca perdieron; y la fe y la esperanza fue lo que realmente los ayudó a escapar y salir de allí. Desde entonces los 5 chicos estaban siempre juntos y, ¿Qué es más importante que la amistad?

 

After

Autora: Eva María Navarro Perales
Curso: 2º ESO-B
IES Cárbula, Almodóvar del Río (Córdoba)

Verano de 2015

A mi hermana Leandra le entró el capricho de un libro que vio por internet, After, una saga de seis libros. Para su cumpleaños mi madre le regaló uno, el número 0: After «Antes de ella». Era verano y todos los veranos mi madre nos pone a leer treinta minutos cada día, cosa que hacíamos casi todos los años desde que éramos pequeñas. Esa vez decidí coger uno de los libros que tenía de la colección de Tea Stilton, mientras que mi hermana cogió el de After que le acababan de regalar. Lo empezó a leer y lo dejó en la balda de nuestra habitación olvidado.

Miércoles de 2018

—Chicos, recordad, mañana traed el libro de lectura— nos recordó la maestra de lengua, Pilar.

—¡Sí!— dijimos todos al unísono.

Llegué a mi casa y me puse a buscar algún libro que no hubiese leído para la hora de lectura del jueves. Entré en mi habitación y busqué algún libro en la balda de mi estantería. Cuando encontré el libro de After, le quité el polvo de los años que ha estado en la balda sin uso. Le eché una ojeada y decidí llevármelo.

Llegó el jueves, en concreto la hora de lectura, y empecé a leerlo. Cuando acabó la hora, me quedé con mucha, demasiada intriga. Pasó el viernes y no tuve tiempo para seguir leyendo, pero el fin de semana estuve todo, literalmente, todo el fin de semana leyendo.

«Hardin era el típico chico mujeriego que estaba en la universidad, estaba vacío, nada le llenaba, ni estar con una chica llenaba el gran vacío que tenía en su interior, todo fruto de las experiencias en su infancia y de su padre. Cada día que pasaba iba empeorando, cada vez había más platos en la pila del fregadero y el aliento del padre de este olía más a alcohol, dejando atrás al chiquillo que soñaba con ser policía, hasta que su madre dijo basta y lo envió a Washington con su padre, el cual se había desintoxicado. Hasta que llegó Tessa, nunca imaginó que una chica sencilla, normal, simple, pura; hiciera que todo en su interior se le removiera.

Todo empezó cuando a la habitación de Steph llegó su nueva compañera, Tessa. No era como las chicas de la universidad, no llevaba la típica ropa demasiado corta o escotada, sino, faldas largas y muchas capas de ropa, estilo cebolla, estudiaba y sacaba buenas notas, cosa que la mayoría de las chicas no hacían, ya que lo único en lo que estaban interesadas era en pasar una noche divertida con los chicos más populares de la universidad. Pero lo que menos espera Hardin era que esta ya tenía novio, Noah, aunque estaban en universidades diferentes.

Zed, uno de los amigos de Hardin, y Hardin hicieron una apuesta para ver cuál de los dos era el primero que conseguía acostarse con Tessa.

Hardin, con sus encantos y ventajas de ser un mujeriego, consiguió ganarse parte de la confianza de Tessa, mientras que Zed solo quedaba con ella cuando se enfadaba con Hardin por una de las tonterías típicas de este, cosa que luego Hardin arreglaba pidiéndole perdón y Tessa lo perdonaba, porque ella sabía que él no lo hacía con mala intención.  Era a lo que Hardin estaba acostumbrado a hacer con las demás chicas; pero Hardin no entendía que con Tessa era diferente, ella era inexperta del todo, pero poco a poco Hardin empezó a entender y Tessa a convertirse en una experta con ayuda de Hardin.

Una noche, cuando Hardin estaba en una de las pocas, muy pocas, visitas que le hace a su padre, después de emborracharse y romper toda o casi toda la vajilla de sus padres por culpa de una discusión con Tessa sobre si le ponían etiqueta a lo raro que tenían. Uno quería, aunque lo negaba, y el otro también, pero no se atrevía a decirlo; y también por Noah, el novio de esta, que estaba en su habitación esperándola para que él se pudiera ir a su hotel, ella tenía su coche y no podía volver, cuando Tessa le puso esa excusa, a Hardin le pareció muy raro, que llevando el tiempo que lleven juntos, él tenga que dormir en un hotel y ella en la habitación de su fraternidad. Pero por culpa de una de sus manías de hacer que le dijeran que era lo que querían, consiguió que ella se enfadara y rompieran un momento tan mágico y divertido al que habían conseguido llegar, pero como siempre Hardin lo estropea. Pero al final consiguieron ser una pareja, con sus baches, días malos y días buenos, más abundantes que los anteriores.

Cada día que pasaba con ella más duro se le hacía cada vez decirle lo de la apuesta de Zed, cada día que pasaba la amaba más y más, se enamoraba de su dulzura, de su inocencia, de su timidez, de su rebeldía… ¡de ELLA!, no sabía cómo iba a vivir sin ella en su camino, en su vida.

Años más tarde

Estaban tirados en medio de la alfombra, Tessa estaba embarazada, Auden era el pequeño que venía de camino, ya lo había estado antes, de Emery. Hardin acababa de publicar su última novela. Estaban pensando que se deberían de cambiar de apartamento, ya estaban formando una familia, cuando los dos se tomaron mutuamente.

Después del nacimiento de Auden, la pequeña, al nacimiento de esta y la publicación de otro libro de Hardin decidieron mudarse a otras casa, apartamento no, casa, su casa.»

Este libro es mi preferido porque en él narran la historia de un chico que no tuvo la infancia que deseaba, que con casi doce años tuvo que madurar, pero que aún así encontró a una mujer que lo amaba, y él a ella, que formaron una familia y tuvieron un hogar y amor para dar a sus hijos. Por eso es mi libro preferido, porque, aunque sea un libro, la infancia que pasó Hardin, que se dan casos así y perores, no las debería de pasar nadie, pero aparte de eso, porque a pesar de la diferencias que tenían Hardin y Tessa, consiguieron formalizar una relación estable y con el paso del tiempo un matrimonio, sucedido de dos adorables hijos.

 

Full metal alchemist

Autor: Juan Ruiz Ballesteros
Curso: 2º ESO-B
IES Cárbula, Almodóvar del Río (Córdoba)

La verdad es que al principio este concurso no me llamaba para nada la atención, pero cuando mi maestra empezó a animarnos en clase diciéndonos que nosotros somos capaces de hacer muy buenas reseñas para el concurso, se me vino una brillante idea a la cabeza.

De pequeño ignoraba las cosas malas de una forma impresionante lo que me ayudó a tener una infancia inmejorable, pero lo que la hacía fantástica eran esos tomos de Full metal alchemist esos libros me dieron lo mejor.

El libro trata de dos hermanos que practican el arte de la alquimia, empezaron de pequeños para impresionar a su madre, pero a su muerte los chicos decidieron ponerse serios, estuvieron estudiando día y noche hasta encontrar lo que buscaban:

  • 7 litros de agua
  • 20 kilogramos de carbono
  • 4 litros de amoniaco
  • 1.5 kilogramos de cal viva
  • 800 gramos de fósforo
  • 250 gramos de sal
  • 100 gramos de salitre
  • 80 gramos de azufre
  • 7,5 gramos de flúor
  • 5 gramos de hierro
  • 3 gramos de silicio

Y otros quince ingredientes más en pequeñas cantidades fue suficiente para el caos, el menor perdió el cuerpo entero y el mayor solo la pierna izquierda, el joven desesperado pagó su brazo derecho con el fin de recuperar a su hermano. Ahora buscan la codiciada leyenda de la piedra filosofal con el fin de recuperar sus cuerpos perdidos en antaño.

El libro me gustó porque expresa cómo de mal va la vida y que a pesar de todos los golpes bajos que da no hay que desesperarse ni agobiarse porque de esa forma todo solo ira a peor lo mejor que se puede hacer es mantener la cabeza firme y no rendirse por muy mal que vayan las cosas, esa es la única forma de poder vivir sin depresiones, puedes sufrir grandes pérdidas o depresiones, pero jamás te des por vencido.

Esto puede que te ayude o puede que no, pero a mí desde luego que sí, hasta puede que te den asco los pesimistas, porque lo único que saben es quejarse y dejarse golpear cuando solo hay que resistir, nunca nadie ha conseguido nada por ser pesimista.

Solo hay que pensar en positivo y serás incapaz de ver cosas malas.

 

Código Lyoko, la ciudad sin nombre

Autora: Paula Gálvez García
Curso: 2º ESO-B
IES Cárbula, Almodóvar del Río (Córdoba)

Era un día como otro cualquiera en el que rebuscando en las profundidades de mi cuarto, sentí una fuerte energía que provenía de los libros de atrás. Pensé ¿un libro?, me acerqué al libro del que provenía, el de Código Lyoko, la ciudad sin nombre, y al abrirlo  me desperté con los ladridos de perros. Me levanté y miré por la ventana. Tuve que fijar un poco la vista. Vi una silueta de un edificio que no recordaba que estuviera. ¿Una ermita? Debía ser producto del sueño así que fui a peinarme y cuando me miré… No podía ser, era Aelita. Todos mi recuerdos se borraron, solo tenía los de Aelita. Sentada frente al espejo vi como mi apariencia era como la de mi sueño, con el pelo rosa y las orejas de elfa. Tras un rato pensando llamé a Jeremy y le conté la pesadilla, luego fuimos a desayunar junto a Odd, Ulrich y Yumi.

Los días pasaron con total normalidad, pero llegó el día en que todo se volvía del revés. Una mañana la madre de Odd sintió como alguien entraba en su casa, sin llevarse nada, solo dejó caer las bolsas de la compra. Asustada, se lo comentó a su marido que pensó que debió ser un gato y que su mujer lo estaba exagerando. La mujer se acostó y minutos más tarde tocaron a la puerta. Un hombre le preguntó si le podía ayudar ya que su furgoneta se había averiado y necesitaba llamar, pero no tenía el móvil disponible. Robert fue a ayudarle, y vio a dos perros en el coche, los mismos que días atrás atacaron al perro de Odd. Cuando se fue a dar la vuelta para pedir explicaciones de qué le pasaba a la furgoneta algo le golpeó la cabeza y perdió el sentido. El hombre, identificado como Grigory Nictapolus, sacó unas tarjetas de memoria y un guante, alrededor de este se entrelazaban cables. Instaló una pantalla y un interruptor, colocó una tarjeta en la pantalla que tenía el guante, apoyó la mano sobre Robert y por la pantalla iban pasando imágenes, sus recuerdos. Cuando la mujer se dio cuenta de que su marido no estaba fue en busca de él pero solo logró ver la camioneta roja de Grigory y una tarjeta al lado de su marido. Al día siguiente el director llamó a Odd para contarle lo sucedido, al ponerse al tanto fue al hospital acompañado por Jin Morales su profesor de gimnasia y estuvo un rato allí, pero por desgracia su padre no recordaba nada. Tras animar a su madre y pedrile la tarjeta que encontró junto a su padre tuvo que volver a Kadic.

Tras este suceso instalamos cámaras en la ermita. Tras una semana recogimos las grabaciones, las miramos y vimos a alguien, un chico pelirrojo, con pecas, con pintas sospechosas. Dejamos las cintas con Odd para que las viera y fuimos a buscar a ese chico.

Cuando lo encontramos, sentí algo raro al verle. Sentía que tenía que conocerlo y el chico nos contó que él no tenía nada que ver, solo quería averiguar unos códigos que no cesaban de aparecer en su pantalla, cada vez había más y más. Fue a la ermita porque sabía que los códigos estaban relacionados con mi padre, Waldo Schaeffer. Me contó cosas de mí y de mi pasado ya que era uno de mis antiguos compañeros, unos de los que tenía antes de huir a Lyoko. Se hizo tarde así que decidimos volver a Kadic.

Jeremy revisó el expediente de Waldo Schaeffer que hace unos días logró tener en sus manos gracias a Ulrich y Sissi. Al revisarlo encontró algo, una dirección, y tras hablarlo con Yumi y Ulrich llegaron al acuerdo de que ellos fueran a la dirección indicada.

Odd se dio cuenta que en las grabaciones además de mi compañero salía un hombre que no se podía distinguir bien debido a la distancia, pero podía distinguir dos perros a cada lado del hombre. Fue a decírselo a Jeremy y este volvió a estar en alerta.

Al día siguiente, sábado, yo quedé con el chico pelirrojo para que me siguiera contando cosas sobre mi pasado, mientras que Yumi y Ulrich se fueron donde el papel encontrado en el expediente de mi padre decía. Lograron entrar al edificio al que correspondía la dirección, subieron y al entrar en el cuarto vieron una réplica del superordenador, y sin pensarlo dos veces se virtualizaron, pero tras un rato, no podían salir. Cuando consiguieron salir se dieron cuenta de que los hombres a los que pertenecía aquel edificio estaban dentro y querían matarlos para que no contaran nada. Tras una carrera dura y tener que luchar con pizzas lograron salir de aquella ciudad y volver a Kadic.

Odd fue a casa de Eva, su nueva compañera, de la cual estaba enamorado, para investigar la tarjeta de memoria y las cintas. Una vez revisadas Odd dijo de llevarla con los demás. Eva se negó y replicó con una voz un tanto, robótica, como la de X.A.N.A…

Me empezó a dar mucho frío, desperté y estaba en una habitación totalmente oscura. Pude visualizarla un poco, ¿sería la ermita? Nunca había estado en esa parte…Oí una voz llamándome, era mi madre, me avisaba de que ya nos teníamos que ir, yo estaba frente al libro, no recordaba nada de lo sucedido, pero el libro me atraía mucho, así que, decidida, lo cogí y me lo llevé en mi viaje.

Si no hubiera sido por esa sensación tan extraña en mi interior jamás hubiera leído esta gran historia llena de aventuras la cual sentí haber vivido yo. Pudo ser porque me recordó a mi infancia, y, debido a eso, lo sentí tan dentro de mí. No lo sé, solo sé que me encantó, me enganchó esta aventura y poder recordar aquello de lo que disfrutaba de pequeña y poder volver a disfrutar de ello.

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