Percy Jackson

Autora: Ángeles Moreno Racero
Curso: 2º ESO-C
IES Pablo Neruda, Castilleja de la Cuesta (Sevilla)

Estar enamorado. Vivir una aventura. Perder a alguien que amas. Rezar por una salvación. Querer. Amar. Sufrir. Vivir.

Eso es lo que me viene a la cabeza cuando escucho ‘literatura’, bueno, cuando escucho eso y, también, cuando dicen el nombre del libro del que vengo a hablar. Percy Jackson.

No podría decir que he leído esos libros, pues eso lo deja en un bajo nivel, lo que sí puedo decir es que he vivido esos libros.

Cada sonrisa y cada lágrima. Tener que parar de leer para soltar una carcajada y parar de leer porque estás tan destrozado que no puedes continuar. Las aventuras que corren los personajes de esa saga se sienten reales, he visto a los protagonistas crecer, y todo lo que eso conlleva. Todo lo que he dicho en el primer párrafo.

Los libros no solo se componen de hojas y capítulos. También se componen de sentimientos, a cada cual más profundo, y de fantasías. Pero lo más importante es lo que componen, una familia. No sé cómo, pero el autor consiguió que esos personajes residieran dentro de mí, y que las aventuras se convirtieran en recuerdos. Algo irónico, claro, esas cosas son ficticias, y las siento más reales que la vida misma.

La lectura de estos libros me ha abierto la mente. He visto ideales, pensamientos, razas, costumbres y culturas. Me ha introducido en la mitología tanto griega como romana, y debo decir que es una de las cosas que más me gustan a día de hoy.

Lo gracioso es que estos libros no solo me gustan, sino que me he visto obligada a tomarles cariño, como ocurre con un familiar. Porque he visto el alma de los personajes, y eso no se puede menospreciar.

Escucho día a día críticas a los libros, incluso a los que leemos o apreciamos la literatura. Escucho como, lo que me hace feliz, para otras personas es una basura. Pero, antes de contestar, pienso en lo que esos libros me han enseñado: a amar, a respetar. Así que, a palabras necias, oídos sordos.

Y es que, desde que tomé la decisión de leer esos diez libros, no soy la misma.  El nivel de compasión ha incrementado: con los villanos, con los protagonistas… He leído cómo sufrían y, sin darme cuenta, todo eso se ha agregado a mí como una enseñanza. He apreciado vidas perdidas y lo que eso conllevaba. Siendo un mundo ficticio, me ha enseñado para la vida cotidiana más de lo que yo misma sé.

Ahora admiro los logros y actos buenos, porque he visto tantos malos de manos de los antagonistas que los valoro mucho más. Ahora veo la belleza en las otras costumbres, he leído tantas que ya no las veo tan lejanas. Aplaudo a las personas buenas y reconozco cuando algo es malo de verdad y cuando solo está ligado a su mentalidad.

Por todo eso, y mucho más de lo que caben en estas hojas, quiero dar las gracias al autor, a los personajes, y a Percy Jackson en general. Gracias por darme un mundo alternativo. Gracias por enseñarme a vivir en el mío.

 

Un monstruo viene a verme

Autora: Ángeles Moreno Racero
Curso: 2ºESO- C
IES Pablo Neruda, Castilleja de la Cuesta (Sevilla)

Uno es consciente de que ha elegido el libro correcto cuando solo paras de leer para parpadear perplejamente, para pensar en cómo la maravilla que tienes en tus manos ha salido de la imaginación de alguien, para agradecer al mundo por poder tener esa obra ante tus ojos.

No eres la misma persona antes y después de leer un buen libro, porque este pasa a formar parte de ti. Si no me crees, basta con hablar del cáncer antes y después de leer uno de los libros que más me ha impactado, Un monstruo viene a verme.

Ese libro te hace cuestionarte tu propia vida, tiene frases cargadas de pensamientos. El carácter tan salvaje de esta obra, tan despiadado y que, por casualidad, está tan cerca de la realidad. Cómo un niño tiene que luchar contra sí mismo para aceptar la muerte de su madre, porque una parte de él quiere que eso pase, y la otra parte se asusta de la contraria.

Una pelea entre dos amigos, un caso de acoso, un pariente tan cercano como una madre enferma de gravedad, una pesadilla. ¿No son cosas que a día de hoy las tenemos cerca? Porque nadie ve nuestro interior; a veces, ni siquiera nosotros mismos somos capaces de verlo.

Ver la verdad de alguien te convierte en alguien peligroso, tienes el poder de la destrucción en tus manos. Porque, hoy día, hasta tus gustos se pueden volver en tu contra. Puedes tener pensamientos que a ti mismo te asustan, y, a pesar de eso, no poder abandonarlos.

El protagonista era un niño normal, como yo, o como cualquiera. Lo que pasó no fue culpa suya, él solo era la víctima en el cruel juego de la vida, donde las personas mueren, los amigos se distancian y a ti no te queda más remedio que explotar porque no puedes con ello.

Lo que me ha enseñado este libro, es a no temerte a ti mismo, a aceptar las cosas porque no puedes cambiarlas y a dejar que el miedo corra dentro de ti. Somos los niños los que queremos vencer las injusticias, los que tenemos el espíritu luchador para hacerlo, pero no el poder. En cambio, los adultos sí pueden, sí tienen el poder, pero ellos ya se han acostumbrado a vivir en una injusticia sin hacer nada.

Y, ¿por qué?, pregunto yo mientras leo este libro, ¿por qué tenemos que vivir en un mundo dónde las cosas son así? Y, entonces, la lógica y cordura atacan a mi niña interior, y me dicen: “Porque es el mundo real”.

No son pocas las veces que he tenido ganas de entrar en el libro y hacer algo, porque todo el mundo lleva dentro de sí mismo al protagonista, todo el mundo cree que puede poner las cosas mejor, y es entonces cuando me doy cuenta de que, son solo palabras escritas en hojas.

Para otra persona puede ser una necedad, pero internarte en unas páginas que acarrean tantísimo está al alcance de todos, y son pocos los que de verdad lo ven, y eso me entristece.

Tú puedes hacerlo. Puedes sentir con los personajes, puedes vivir sus aventuras y sus miedos, puedes sumergirte en meras hojas sacadas de un tronco, y eso, amigo mío, puede darte la vida.

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