La Tejedora de la Muerte

Autor: Alejandro Lozano Pedrajas
Curso: 2º ESO-B
IES Rafael de la Hoz, Córdoba

El libro que últimamente más me ha gustado ha sido La Tejedora de la Muerte. Nos lo mandó nuestra profesora de lengua, Nieves, en el primer trimestre. Nos examinaría de él, y, si no lo aprobábamos, tendríamos que hacer un trabajo.

Ya el título me gustó, ya que imaginé que sería de misterio, uno de mis temas preferidos de lectura.

Cuando empecé a leerlo, literalmente no pude parar, pocas veces me pasa pero es un libro que te mantiene atento desde el primer momento y con ganas de saber más.

Me gustó cómo transcurrían los hechos y cómo estaba escrito, pero, sobre todo, el final.

A lo largo del libro tú piensas una resolución totalmente diferente a lo que es en realidad.

También me gustó mucho cómo la protagonista al recordar algo de su niñez en lugar de no darle más importancia regresa al lugar dónde vivió para indagar sobre ello y no dejarlo pasar.

A mí me gusta ser así, si me interesa algo o alguien me involucro y soy leal a lo que quiero.

Me siento identificado con ella por cómo va superando sus miedos y le hace frente.

Me ayudó la lectura para saber que no importan los obstáculos que tengas delante, siempre hay que luchar por lo que de verdad quieres, si lo haces, la satisfacción será muy grande.

 

El museo de los ladrones

Autora: Ana Aguilar Ledesma
Curso: 1º ESO-A
IES Rafael de la Hoz, Córdoba

Soy Ana, una chica normal, con una vida también bastante normalita. Personalmente no me chifla leer, pero tampoco lo odio porque me entretiene y veo que le saco provecho, así que tengo la lectura como afición.

Los libros que leo los capto y retengo muy bien y después a la hora de contar una historia, de escribir mis vivencias, noto que me sirve muchísimo.

Sobre todo, en mis historias me encanta describir imágenes, dibujar con las palabras, tanto personas como lugares, como si fueran cuadros. Utilizo a propósito palabras que me parecen enrevesadas y a la vez hermosas para describir cosas muy simples como puede ser una manzana. Pero, ¡ojo!, es que yo me fijo en todo.

Suelo leer libros de aventura, misterio o miedo. Es la clase de libros que más me engancha. Por eso, la historia de la que os voy hablar, una de mis favoritas, pertenece a ese tipo de obras. Se titula El museo de los ladrones.

Su protagonista, Goldie Roth, es una adolescente rebelde y arrojada que no soporta vivir en una ciudad donde la valentía se considera un disparate, casi un delito, por eso se escapa de allí.

Un personaje misterioso la conduce hasta el inquietante, tenebroso y mágico Museo de la Coz, en cuyas salas le guarda la sombra de un terrible monstruo. Solo alguien con el ingenio y astucia de un ladrón puede introducirse en sus entrañas, llenas de fenómenos paranormales.

Todos los lectores, amantes como yo del misterio, disfrutarán con sus múltiples aventuras, espacios y personajes sobrenaturales que juegan a ocultarnos su verdadera identidad. También, descubrirán que, en el fondo de esta historia, late un canto a valores, como la creatividad, la valentía, la tolerancia o la amistad, que se deberían cultivar mucho más hoy en día.

No obstante, mi mayor aprecio de esta historia es otro: logra sensibilizar sobre la transcendencia de la libertad y la lucha por las causas justas que en algunos lugares del mundo está realmente perdida.

En mi opinión, su autor, Lian Tanner, ha acertado al elegir como narradora la voz de una chica de once años, inocente y divertida, ya que con un estilo muy sencillo y cercano nos hace reír y disfrutar todo el tiempo durante la lectura a pesar de los sobresaltos y contratiempos que vive.

En definitiva, su experiencia resulta bastante creíble y emocionante, así que estoy esperando que se traduzcan en España más aventuras (porque es una serie) para saber qué ha sido de ella y seguir disfrutando a tope de su arrojo y valor. De momento, os recomiendo que no os perdáis la primera entrega.

 

Ciudades de papel

Autora: Ana Sánchez Ruiz
Curso: 2º ESO
IES, Rafael de la Hoz, Córdoba

[drocpap]E[/dropcap]scoger un libro es como, diría Margo Roth Spiegelman, “elegir los cereales del desayuno por el color, no por el sabor”.

Quentin es ese chico que pasa desapercibido en clase y que está enamorado de su vecina desde que eran pequeños. Margo, la vecina, es esa niña de familia adinerada, preciosa, interesante, que pertenece al grupo de moda del instituto, de la que todos hablan. Pero todo cambia cuando una noche Margo, se presenta en casa de su vecino, para pedirle el coche su madre, y realizar un plan de venganza en contra de su novio Jase.

Al día siguiente, Margo no va a clases, y sus padres denuncian su desaparición, ya que está convencido de que Margo le ha dejado unas pistas para encontrarla y decide seguirlas.

Lo que más me llamó la atención al ver el libro fue el título, Ciudades de papel. Si se preguntan que es una ciudad de papel, es una entrada ficticia que utilizaron los creadores de mapas para asegurarse de que nadie esté copiando su material.

En sí, la lectura es compleja pero, si la lees fijándote en cada uno de los pequeños detalles y momentos, es una historia única, que me encanta porque, aunque, uno se obsesiona con el paradero de Margo, del mismo modo que el protagonista, a la vez es testigo, casi sin darse cuenta, de cómo los demás personajes de la historia van evolucionando y ganando protagonismo. Y es que si bien, el pilar central de la obra es una desaparición, no por eso descuida a los personajes y a las tramas secundarias. Es por eso que la historia te atrapa desde el primer capítulo y hace que sea un relato extraordinario.

Me ha hecho reflexionar sobre la forma en la que entendemos al otro, y cómo Margo está sola, aunque parezca que es la que más suerte y amigos tiene, las apariencias engañan. Esa capacidad de ir más a fondo sobre las personas, lo que dicen, piensan, las situaciones que viven. Todo eso lo he aprendido leyendo un solo libro. Nos hace darnos cuenta de cómo a veces vemos a los demás de diferente manera sin darnos cuenta, y tiene un contenido inmenso de mensajes encantadores.

Contiene muchas frases, que a la vez de ingeniosas son reflexivas, y con un toque de humor, que las hace únicas. Una de mis favoritas es: “Quizá era rara, o quizá los raros éramos los demás”. Es más, la tengo escrita en un papel de color rosa, puesta en un tablón de mi cuarto. Me encanta leerla cuando me siento mal, cuando creo que nadie me comprende, que se me cae el mundo encima, estas palabras me reconfortan. También hay una escena que me gusta mucho, en la que Margo y Quentin están hablando, mientras que ven la ciudad de noche y en la que dicen:

—Todo es más feo de cerca— explicó Margo.

—Tú no— le contesta Quentin sin pensarlo dos veces.

Y unos minutos después se ponen a bailar. ¡Me fascina! Es súper romántico ¿a qué chica o chico no le encantaría vivir en algún momento de su vida esa situación?¿o a quién no le gustaría enamorarse como Q, con un amor capaz de hacer cualquier cosa?

Y lo más sorprendente es el final donde Margo no reacciona como esperamos y que me hizo llegar a una conclusión. En la vida no hay finales felices o finales tristes, simplemente hay finales y nuevos comienzos…

Para mí no ha sido nada fácil elegir este libro, ya que es un libro muy leído, con muchas críticas ya sean buenas o malas, e incluso que tiene una película. Pero, sin duda este es mi libro favorito porque el autor nos da otra perspectiva del mundo y de las personas.

 

El alma de las palabras

Autora: Ángela Bayona
Curso 2º ESO
IES Rafael de la Hoz, Córdoba

A lo largo de mis trece años de vida he leído muchos libros, algunos me han gustado más, otros menos, algunos eran más bonitos, otros no tanto… Pero el libro que voy a mencionar marcó mi vida de una manera increíble. Yo nunca he sido de esas personas que leen libros, alguno que otro solía leer de vez en cuando, hasta que un día de verano, hace ya un par de años, mi madre me recomendó un libro. El libro en cuestión era La trilogía de la niebla de Carlos Ruiz Zafón.

Como su nombre indica, se basa en tres relatos de misterio llamados: El príncipe de la niebla, El palacio de la medianoche y Luces de septiembre.

Ese libro me marcó como persona y como lectora. Gracias a estos relatos empecé a ver los maravillosos mundos que encierran los libros. Comencé a experimentar una serie de sensaciones que nunca jamás había sentido con un libro: intriga, miedo, incertidumbre… Conforme iba leyendo me imaginaba todo lo que iba pasando y terminaba atemorizada.

Contar lo que viene a ser los tres relatos se me haría bastante extenso así que sólo contaré un pequeños resumen de cada uno.

El primero, El príncipe de la niebla, se basa en una familia que debido a la guerra ha de mudarse a un pueblo. En este ocurren una serie de hechos que para los protagonistas no tienen explicación así que deciden investigar. Este primer relato me enseñó que el pasado siempre repercute al presente o al futuro, por mucho tiempo que haya pasado.

El segundo, El palacio de la medianoche, trata sobre unos gemelos, chico y chica, que no se conocen. Al conocerse, ellos y sus amigos han de vivir una aventura un tanto peligrosa. Esta historia me enseñó que la familia es una de las cosas más importantes que podemos tener.

Por último, el tercer libro Luces de septiembre, también trata sobre una familia que se muda a un pueblo de Francia buscando una vida mejor. A la madre de la familia le ofrecen un trabajo en la casa de un señor pero al llegar a dicha casa la familia descubre que está repleta de juguetes y artefactos diseñados por el señor que al parecer no tienen nada de malo. Este último relato me ha enseñado que lo que puede parecer muy bonito y colorido puede llegar a ser oscuro y siniestro.

Desde mi punto de vista lector, he leído, como ya he dicho antes, muchos libros pero ninguno con descripciones de los paisajes tan bien detalladas, por lo que me resultó sencillo imaginar el paisaje, tanto los cementerios, como las coloridas estancias de luces de septiembre.

Los personajes, descritos también con mucha claridad, dicen frases que, por lo menos a mí, me encantan. Una de ellas, la cual aparece en El palacio de la medianoche es  “La vida, hijo mío, es como la primera partida de ajedrez. Cuando empiezas a entender cómo se mueven las piezas ya has perdido”.

Como dije al principio, el libro me lo dio mi madre por lo que yo no lo tengo en ningún sitio especial o diferente. Sin embargo está en un sitio visible para poder acordarme de que está ahí y que siempre podré volver a refugiarme en sus palabras.

Eso es más o menos un resumen de los tres relatos y algún que otro detalle sobre el libro que me marcó. Cada párrafo, cada frase, cada combinación de palabras… me hechizaron completamente. Mucha gente me dice «¿Por qué lees?» o «Leer es aburrido».

Pienso que leer es algo fantástico, maravilloso. Leer permite viajar más allá de lo que hasta hoy en día se ha descubierto o es permitido llegar, leer es divertido si sabes encontrar el valor de cada palabra, apreciar el cariño, la paciencia y el esfuerzo con el que los escritores trabajan para dar lugar a obras maestras que por mucho tiempo que pasa nunca se olvidan.

Yo encontré el libro que me enganchó, con el que me aficioné a la lectura. Carlos Ruiz Zafón, mi autor favorito, es en mi opinión, un escritor fascinante y como él muy bien dijo “Los libros tienen dos almas, el alma de las personas que leen y el alma de las personas que los escriben”.

 

La historia interminable

Autora: María Gil Cumplido
Curso: 2º ESO
IES Rafael de la Hoz, Córdoba

El libro que me ha marcado ha sido: La historia interminable, de Michael Ende. Trata sobre un niño llamado Bastián que, después de leer un libro, se mete en él, y cuenta su propia historia. Él puede crear y hacer lo que quiera, conoció al protagonista y nombró a la Emperatriz Infantil como La hija de la Luna. Al final, Bastián vuelve al mundo real y lo que  para él fueron años en la realidad tan solo fueron horas.

Este libro me marcó mucho, ya que aprendí bastante vocabulario nuevo, y mientras lo leía lo disfrutaba mucho. Estaba enganchada al libro, es el que más he tardado en leerme y el que más me ha gustado. Ha cambiado mi forma de ser y de pensar, es un libro tan bueno que para mí no acabó la diversión al terminar de leérmelo, pensaba en finales alternativos que podrían haber ocurrido. Nunca podría explicar lo mucho que me ha enseñado, ha sido tanto lo que me ha aportado que no hay palabras para explicarlo, sinceramente, creo que maduré un poco al terminar de leérmelo, mi mente empezó a desarrollar una nueva forma de ver las cosas, de fijarme en detalles curiosos y significativos que antes no apreciaba. Ahora, cuando voy por la calle me fijo mucho en las personas, en las reacciones que tienen, como hablan… Resumiendo, los rasgos de su carácter. Me fijo en todo, adquirí un punto de vista que el libro me proporcionó e incluso he llegado a repetir frases que los personajes del libro solían decir. Mi imaginación de una forma u otra creció. Y todo lo que acabo de contar son sensaciones y cambios que pocos libros me provocan. Sin duda alguna, La historia interminable, me ha marcado.