Los pilares de la Tierra

Autora: María Mañas Sáez
Curso: 2º ESO-A
IES Turaniana, Roquetas de Mar (Almería)

Mi nombre es Aliena de Shiring, pero todo el mundo me llama Aliena. Mi hermano es Richard de Shiring y mi padre fue el antiguo conde de Shiring. Pero por una serie de sucesos, engaños y traiciones, mi padre acabó en el calabozo. Y por ello, mi hermano y yo caímos en desgracia.

Para poder comer y salir adelante, se me ocurrió la idea de comerciar con lana. Idea que me salió bastante bien.

Ken Follett y yo llevamos siendo amigos desde hace décadas. El pobre no sabía muy bien sobre qué escribir. Le di la idea de que escribiera sobre mi vida, y la verdad es que le encantó la sugerencia.

La vida en la Edad Media era muy complicada. No es como ahora que las mujeres tienen derechos y hay más justicia que antes.

Cuando mi padre acabó en el calabozo, le hice una promesa: volver a conseguir nuestro condado y que mi hermano Richard lo gobernase. Personalmente me equivoqué prometiéndolo. No era cosa fácil pues Richard dependía de mí en todo y no teníamos a donde ir. No sabía qué hacer. Se me ocurrió una gran idea: comerciar con lana. En ello me ayudó el prior de Kingsbridge, Philip. Gracias a Philip me convertí en una rica comerciante. Philip es un gran hombre, muy legal y demasiado religioso para mi gusto pero no tiene ninguna maldad. Su mayor sueño era hacer que Kingsbrige fuera un gran priorato.

En este priorato conocí a Tom Builder. Él estaba trabajando para construir una gran catedral para el  priorato. Y, como ahora dicen los jóvenes, estaba liado con Ellen.

Ellen tenía muy mala reputación, pues la gente creía que era bruja, hija de satán. En aquel entonces la gente tenía mucho miedo de ir al infierno, miedo que era provocado por la iglesia. Recuerdo que aquella mujer era misteriosa, pero agradable y con buen sentido del humor.

Ellen tenía un hijo llamado Jack Jackson, aunque más tarde es conocido como Jack Builder.

Él era mas joven que yo, (pero esto que quede entre nosotros) y era guapísimo. Alto, fuerte, simpático, cariñoso… Heredó la pasión por la arquitectura de su padrastro, y como él, su sueño era hacer una gran catedral. Y como no, en Kingsbrigde. Empiezo a pensar que este priorato tiene mucho atractivo para la gente.

Mi vida ha tenido sus altibajos, pero aún así he disfrutado de mis momentos de alegría.

Los jóvenes de hoy en día no se pueden ni imaginar cómo era la vida en la Edad Media. Dura, miserable, injusta, sucia y sobre todo, pobre para los que no eran nobles.

Los nobles hacían lo que querían. Se permitían violar, asesinar a todos sus enemigos, abusar de sus vasallos, organizar banquetes mientras el pueblo se moría de hambre…

Todavía me sorprendo al oír a la gente quejarse de sus problemas, problemas de si me quiere o no me quiere, o si es mi amiga o no.

En resumidas cuentas ésta es una historia fantástica. Y no lo digo por que Ken sea uno de mis mejores amigos.

Es un libro con el que madurarás, disfrutarás, aprenderás sobre las injusticias de la vida, pero sobre todo verás lo bella que es la literatura. Esta novela te hará disfrutar mucho más que una de esas maquinitas a la que los jóvenes estáis ahora aficionados.

En estas páginas hay personajes maravillosos, pero también hay otros odiosos.

Resumiendo, es un libro que es obligatorio leer. Es magnífico.

Te aseguro, querido lector, que pasen los años que pasen, siempre recordarás esta historia llena de amor, decepción, crueldad, astucia, inteligencia y que no olvidarás a sus maravillosos personajes.

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