IES Ribera del Fardes, Purullena (Granada) 2019

Un monstruo viene a verme

Autora: Lorena Gómez Salmerón
Curso: 2º ESO A
IES Ribera del Fardes, Purullena (Granada)

Con tintes que pudieran recordar a otras obras de nuestra literatura, tal es el caso de Cuento de navidad (del genial Dickens), encontramos un libro tan corto como interesante y ameno. A mi juicio, resulta necesaria su lectura, aunque pudiera descolocarnos en ese juego o cruce de historias (todas ellas contadas por el monstruo). Cierto es que soy una persona algo llorona, si bien nunca ningún otro libro consiguió hacerme llorar y reflexionar a partes iguales.

Quienes hayan entrado en la narración de Ness, a buen seguro se habrán hecho numerosas preguntas. En primer lugar, el sentimiento de culpa, la responsabilidad o no de lo que nos suceda o depare el futuro, se convierte en la primera de ellas. ¿Queremos a los nuestros en esta efímera vida, llena de sufrimientos continuos?

Vivimos en un mundo (el terrenal) que se convierte en un agónico “valle de lágrimas”. Conor se resiste a la verdad, a un final de una crónica, a una muerte anunciada (como pudiera decir el inigualable Gabriel García Márquez).

Tres son las historias, con una tarea encomendada al protagonista: contar él una cuarta.

Valentía es posiblemente una de las voces o palabras que mejor define el comportamiento posterior de un niño que teme una pérdida. Desgarrador y conmovedor, con un tema que encarna el drama de numerosos y pacientes sufridores, se presenta este libro cargado de sapiencia. La juventud e inocencia dan paso a los consejos de ese monstruo o yo interior que habita en nosotros, esa duda que albergamos y que nos impide continuamente enfrentarnos a la cruda realidad.

Una difícil relación con su abuela, la fuerte ligazón con una madre cuya esperanza se agota minuto a minuto, un padre ausente durante años o unos compañeros que convierten al pobre Conor en el blanco de sus juegos, de sus humillaciones o prácticas cobardes, son historias paralelas. Relatos que complementan, con un estilo sencillo y lleno de ingenio, cuatro relatos bien hilvanados, con un mismo punto de partida: una pesadilla que se produce siempre a la misma hora.

El autor, a través de un recurso (el personaje del monstruo), quiere invitar a la reflexión a medida que nos adentramos en la historia. Sin duda alguna, vemos a un chico demasiado maduro para su edad, capaz de mostrar una actitud distante (tal vez una falsa fachada) y encajar los golpes de la vida, pero debe entender la realidad. A buen seguro, el lector será capaz de ponerse en la piel de Conor, llorar y reír con él, comprendiendo o no cada una de las decisiones tomadas, así como enfrentándonos a la compleja verdad que encarna este mundo.

Cáncer es una palabra maldita, si bien existe y hemos de saber hacerle frente. Lecciones para nuestro día a día, mezclando ficción y realidad, nos lleva a ver el amor de un padre, el egoísmo del ser humano, los erróneos juicios por adelantado o el miedo a perder a nuestros seres queridos.

Todo termina a las 00:07, como no podía ser de otra manera, pero la manera debes descubrirla tú, querido lector. Únicamente preveo un cambio en vuestra manera de pensar, al igual que yo la he experimentado. Ahora, comprendo mejor a quienes padecen esta terrible enfermedad, que debemos pronunciar sin miedo: CÁNCER.

Cojamos de la mano a todo aquel que sufre, abordando con amor y comprensión (empatía) las diferentes problemáticas o lacras que nos afectan a todos /as. Y una cosa más: “Lean Un monstruo viene a verme: mi libro favorito”.

 

Por trece razones

Autora: Claudia Saavedra Gómez
Curso: 2º ESO A
IES Ribera del Fardes, Purullena (Granada)

Haciendo un juego de palabras, y, partiendo del título de la obra elegida, podría enumerar trece razones para justificar mi elección. ¿Por qué es el propuesto mi libro preferido?

En primer lugar, tengo la lectura como una de mis máximas o afición que ocupa un lugar destacado entre la nómina de actividades que mejoran mi calidad de vida. Devoro libros al igual que otros jóvenes prefieren dedicar su tiempo libre a actividades (a mi juicio) poco saludables y provechosas. Así, mientras algunos/as consumen alcohol en improvisados “botellódromos” o “recintos preparados para un motivo bien definido”, una humilde lectora bucea en la red para ver críticas de las últimas novedades literarias (también hago lo propio con la prensa diaria, tanto en papel como en formato digital). De la misma forma, escojo a mis asesores antes de adentrarme en un nuevo universo o mundo enigmático que siempre esconden esos tesoros ocultos encuadernados con tanto esmero. El debate en el aula es una herramienta más que despierta la curiosidad, a la vez que enriquece los conocimientos adquiridos (los grupos de lectura permiten a varias personas trabajar con unos mismos objetivos), sin olvidarnos de la elaboración de listas de títulos recomendables (muchas veces con la inestimable ayuda del docente, en otras ocasiones tarea atribuible en su totalidad al alumnado participante).

La segunda de las razones nos lleva a una novela de misterio, manteniendo al intrigado lector en vilo, hasta el final. Sin duda alguna, esta obra de Jay Jensen presenta a una joven que transcribe o transmite el contenido de unas cintas (en ellas descubrimos un suicidio, un nombre y 13 razones por las que se produjo este fatídico desenlace).

El tercero de los motivos por los que defino a dicha obra como “favorita”, obedece a ese halo creado, a una reflexión necesaria que ayuda al progreso o avance.

La formación integral (no quedarnos únicamente en la recepción de las lecciones de mates, lengua o inglés) en esta sociedad tan presuntuosa a veces, y, tan falta de valores en determinados momentos, debiera contribuir a un claro objetivo: sacar lo mejor del ser humano. Desterrar la intolerancia, el egoísmo, el caprichoso y absurdo materialismo, la discriminación racial o racismo, la desigualdad de género o los malditos y condenatorios prejuicios, es para esta joven e inexperta lectora, un mandamiento obligado, una vía fabulosa y quizás la única en pro de una sociedad mejor.

Si en un primer momento, llegué a tildar a Hanna Baker (“la mujer de las cintas”) de “excesivamente dramática”, con el paso de las horas o los nuevos acontecimientos presentes en Por trece razones, mi juicio algo precipitado y quizás inmaduro cambió por completo. Las trece grabaciones que dan título al libro escogido, se presentan a modo de hilo musical o eje sobre el que pivota la historia.

El número cuatro de los motivos que justifican mi preferencia tiene que ver con el número clave en el devenir de los acontecimientos: trece. Una caja, trece caras de casete, trece culpables y una víctima.

La quinta razón es la creación de un perverso juego, capaz de arrojar nombres o posibles sospechosos de la muerte de Hanna. Original modo de narrar el de la autora, con Clay como encargada de revelar el contenido de las grabaciones, al mismo tiempo que las descubre. Magnífica lección de Jay Asher, resumida en una frase: “No podemos detener el futuro”.

Interesante resulta también la falta de comunicación entre padres e hijos, evidenciada en la novela. Hay quienes comparan a Hanna con una moderna Madame Bovary o Anna Karenina. El problema del bullying acecha, la violencia camina con paso firme, asistiendo atónitos a lacras que no se limitan a los centros educativos. El uso nocivo de las redes sociales (problemas tales como el acoso o ciberacoso, el sexting o el grooming) llevan al enfrentamiento o insulto gratuito, al aislamiento con consecuencias irreparables (muchas veces con el extremo como final: la muerte).

Estimulante, reconfortante y edificante serían mis motivos ocho, nueve y diez. Aboguemos por el compromiso, la cooperación de todos y todas, la fraternidad en pro de la equidad, luchando en una sociedad hipócrita (es el retrato que hace Jay Asher la razón número 11).

Por otro lado, este libro consigue valorar las pequeñas cosas, preguntarnos sobre la verdadera amistad (real y desinteresada), así como hacer que el lector se rebele ante el comportamiento de algunos personajes (algunos minimizan crímenes reprobables). Presente está también la redención o el posible perdón, con la pregunta obligada: ¿perdonamos o condenamos?

Muchos interrogantes y diferentes soluciones (influye la interpretación o visión que cada lector tenga sobre lo acontecido). Amor, dolor, venganza, verdades, mentiras, trasparencia e interés son algunas palabras o claves en el trascurso de una obra que afronta un tema complejo: el suicidio. Descriptiva y emotiva son dos calificativos más que definen Por trece razones, siendo mis motivos número 12 y 13.

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